Home » » Dulce y picante

Dulce y picante



El restaurante era su vida, ni tenia ni deseaba nada mas. La cocina su amante, donde creaba orgasmos con cada combinación de texturas y sabores, parejas imposibles que en el paladar adquirían un matiz único como si hubiesen sido creados para convivir juntos, la mousse de chocolate a la pimienta rosa fue su primera experiencia y a partir de ahí nada la frenaba.

Tal vez Javier su chef era el único capaz de adivinar y controlar ese temperamento creativo loco y a la vez adictivo. Todo el tiempo que pasaba en la cocina era un dulce martirio, vivía en una erección perpetua, tan solo aliviada en los momentos de mayor afluencia de clientes en el comedor y donde el olor de Mónica quedaba apagado por los vapores que salían de  las ollas, sartenes, horno.

Sin embargo mas de una vez y sin previo aviso aparecía a su lado sin oírla, de pronto le llegaba esa fragancia característica, no era de perfume si no un jabón, en concreto era el olor del gel Badedas. Lo sabía porque una noche la espió en la ducha del restaurante, al principio se sintió incomodo invadiendo su privacidad pero la sensación tan solo le duro un instante ya que se sintió Dueño del momento y con derecho absoluto a observarla.

Cuando se le acercaba de ese modo la despedía de su parcela con una palmada en el culo al tiempo que le susurraba al oído "si te gusta vuelve luego a por mas". Ella siempre se alejaba preguntando que había dicho al cabo de un rato la volvía a tener con una cuchara pegada a sus labios que acercaba a los suyos como si estuviese entregando un beso. Y Javier luciendo una sonrisa de dominio total repetía una y otra vez la despedida.

Este pequeño juego de las ultimas tres semanas le había asegurado decidir que la tomaría esa noche. Sabía que a Mónica  el le atraía  y ademas poseía un umbral muy alto al dolor, demostrado por las quemaduras que había sufrido con el horno al espiarlo cuando no debía y que algunas de las palmadas que le había brindado no era tan ligeras como parecían ya que a él le había quedado un picor importante en la palma de la mano al darla y ella tan solo había sonreído con picardia.

Esa noche sería suya, sería su perra ya no perdía mas el tiempo.

Quedaba menos de media hora para cerrar cocina y que los últimos clientes se marchasen. Sabía que Mónica se tenía que quedar a terminar el bizcocho para una celebración que había al día siguiente y era preciso que lo preparase esa noche para poder decorarlo al día siguiente.

Haría que se fuesen todos, como otras veces y se quedaría con ella para que no estuviese sola en el restaurante tan tarde. A las dos de la madrugada se iba el ultimo empleado y tras cerrar las puertas, Javier si dirigió a la cocina, silencioso dejando caer en el camino la filipina.

Cuando Mónica lo vio entrar en la cocina se quedo mirándolo parada, cayendo la harina sobre el suelo, entendió en ese momento que el juego había terminado y a partir de ahora empezaba el de verdad. Javier paso por su lado, con suavidad cerro su boca y le dijo al oído "ha terminado la espera", acaba la tarta para que tu y yo podamos empezar, le dio una palmada mas fuerte que de costumbre al culo de Mónica, tomó na banqueta y se sentó a a mirar como ella preparaba el bizcocho.

No volvieron ha hablar hasta que ella saco el bizcocho del  horno, dejo enfriar un poco y desmoldo. Entonces la voz ronca de Javier  le ordeno "desnúdate y ven a frente a mi". Le obedeció sin dudar, lentamente iban cayendo las prendas hasta quedar completamente desnuda, una piel blanca, suave, sin ningún tipo de marca. Camino despacio hacia él y al llegar se postro a sus pies. Era el día, era el momento.

La levanto con cuidado y apoyo su cuerpo boca abajo sobre la mesa, separo sus piernas y las ato separadas a las patas de la mesa. Estaba abierta, expuesta, su coño brillaba con la humedad del deseo, el culo se veía un poco enrojecido de la palmada que le había dado hacia mas de una hora, cosa que encanto a Javier.

Estiro sus brazos y los ato a las patas contrarias asegurando que se pudiese separar el cuerpo lo suficiente de la mesa para tomarle los pechos.

En esta postura Mónica se sentía vulnerable a la vez que deseada y ello hacia que sus jugos se iban duplicando por momentos. La mano de Javier paso por su coño y se la llevo a la boca para probarla, un gemido escapo de la garganta de Mónica que fue acallado por la mano de Javier al introducirle en esta sus dedos llenos de su flujo que ella chupo ávida.

Noto como Javier se colocaba de tal modo que estaba apoyado sobre ella y le susurro al oído. Dime que pare ahora porque no hay vuelta atrás, eres mía, mi perra.

Mónica ni tan siquiera respira para que nada pueda frenar su destino, la risa de Javier recorre todo su cuerpo y nota como aprieta sus pezones haciendo que gima de dolor y placer.

Siente frío al separarse Javier de ella pero tan solo dura un instante puesto que al momento empieza a recibir golpes suaves y alternados con mas fuertes en su culo, que la van excitando por momento. Algunos le llegan a doler pero no lo muestra. El sigue golpeándola hasta que la empieza a oír sollozar, su culo esta completamente enrojecido y dando una ultima palmada toma su flujo y empieza a estimularle el ano, poco a poco hasta que le introduce su polla con suavidad al principio pero ganando fuerza según ella se abre a el y sus gemidos se intensifican.

Llevan media hora tumbados en el suelo, agotados y felices han empezado un nuevo camino.

Safe Creative #1208092096966
 
Support : Copyright © 2015. Fotos Reaisdees Posas - All Rights Reserved